Hace un frío de cojones,
la noche está tranquila, aburrida, sola,
sería una noche perfecta para pensarte,
para recordar risas, caricias, besos, gemidos, enfados...
y a la vez que recuerdo, sumergirme en un mar de dudas, de porqués.
Pero no, hoy no voy a preguntarme nada, no voy a dejar que la jodida melancolía me coma por dentro,
mentiría si dijera que te he olvidado, porque siempre tendrás un pedazo de mí, aunque tu no lo creas, aunque no lo sepas,
pero ya no duele recordarte, ya no.
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domingo, 5 de febrero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
jueves, 26 de enero de 2012
Demasiado desafío.
Y llega ese momento
el momento que deseaba desde hace tiempo
el momento en el que lo vuelvo a ver
y entonces el mundo se para, deja de girar,
hay demasiado ruido, pero no escucho nada, solo los latidos de mi corazón, van cada vez más deprisa,
siento que alguien me habla, no hago caso, no puedo hacer caso, mis músculos están inmóviles.
Ahí esta, frente a mi, mirándome, sin parpadear,
por un instante, un misero instante, estamos así, inmóviles, sin poder apartar la mirada el uno del otro,
parece que me esta llamando con la mirada, quiere decirme algo, sus labios lo intentan, pero no le salen palabras, solo esa mirada.
<<¡Basta!>> me digo a mi misma, aparto la mirada, demasiado orgullo corre dentro de mi,
está ahí, a pocos metros de mi, me mira, me está mirando, lo sé, lo siento, me lo dicen, no se quien, estoy desorientada.
<<No debo mirar, no, no puedo>> se repite una y mil veces en mi cabeza, me he prohibido volver a mirar, pero como todo lo prohibido se vuelve tentador y miro, discreta, sin que nadie se de cuenta,
y el también mira, lleva rato mirándome, nuestras miradas se vuelven a cruzar, ahora más intensamente,
he visto esa mirada antes, muchas veces, se que quiere decir, lo conozco, pero el también me conoce a mi y sabe que no haré caso a sus plegarias convertidas en miradas, lo sabe, o quizás no,
no tiene valor, yo tampoco, demasiado orgullo, demasiado rencor en el ambiente.
Y entonces el puto mundo vuelve a girar, rápido, como nunca antes había girado, demasiada rapidez
y sin darme cuenta me encuentro en mi cama, lamentando no haber acudido a sus miradas.
el momento que deseaba desde hace tiempo
el momento en el que lo vuelvo a ver
y entonces el mundo se para, deja de girar,
hay demasiado ruido, pero no escucho nada, solo los latidos de mi corazón, van cada vez más deprisa,
siento que alguien me habla, no hago caso, no puedo hacer caso, mis músculos están inmóviles.
Ahí esta, frente a mi, mirándome, sin parpadear,
por un instante, un misero instante, estamos así, inmóviles, sin poder apartar la mirada el uno del otro,
parece que me esta llamando con la mirada, quiere decirme algo, sus labios lo intentan, pero no le salen palabras, solo esa mirada.
<<¡Basta!>> me digo a mi misma, aparto la mirada, demasiado orgullo corre dentro de mi,
está ahí, a pocos metros de mi, me mira, me está mirando, lo sé, lo siento, me lo dicen, no se quien, estoy desorientada.
<<No debo mirar, no, no puedo>> se repite una y mil veces en mi cabeza, me he prohibido volver a mirar, pero como todo lo prohibido se vuelve tentador y miro, discreta, sin que nadie se de cuenta,
y el también mira, lleva rato mirándome, nuestras miradas se vuelven a cruzar, ahora más intensamente,
he visto esa mirada antes, muchas veces, se que quiere decir, lo conozco, pero el también me conoce a mi y sabe que no haré caso a sus plegarias convertidas en miradas, lo sabe, o quizás no,
no tiene valor, yo tampoco, demasiado orgullo, demasiado rencor en el ambiente.
Y entonces el puto mundo vuelve a girar, rápido, como nunca antes había girado, demasiada rapidez
y sin darme cuenta me encuentro en mi cama, lamentando no haber acudido a sus miradas.
miércoles, 25 de enero de 2012
Qué difícil es olvidar las cosas bonitas.
Basta. Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdido. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.
-Libro: Tengo ganas de ti.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Ella no pedía un siempre, solo, un día a día.
Coloreaba inviernos en blanco y negro, la vida le dio una vez más una lección que nunca olvidaría.
Ella no se imaginaba llorando de amor pero lo cierto es que sus lágrimas ya, escocían.
No entendía como alguien, a quien había regalado fresco en las tardes de verano y calor en las de invierno, podía pagárselo con un silencio y una ausencia que aún duraban.
Cada día se preguntaba en que pudo fallar, si quizás no fue suficiente ponerle en bandeja su lado más íntimo e inocente, si se anticipó al ponerlo en el trono más alto de todos.
A veces lo ama otras muchas lo odia.
Pero lo cierto es, que todo se lo dio y se lo volvería a dar, aun sabiendo las consecuencias que conlleva tal locura.
Ella no se imaginaba llorando de amor pero lo cierto es que sus lágrimas ya, escocían.
No entendía como alguien, a quien había regalado fresco en las tardes de verano y calor en las de invierno, podía pagárselo con un silencio y una ausencia que aún duraban.Cada día se preguntaba en que pudo fallar, si quizás no fue suficiente ponerle en bandeja su lado más íntimo e inocente, si se anticipó al ponerlo en el trono más alto de todos.
A veces lo ama otras muchas lo odia.
Pero lo cierto es, que todo se lo dio y se lo volvería a dar, aun sabiendo las consecuencias que conlleva tal locura.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
No consigo sacarte de mi cabeza.
Me cuesta afrontar la realidad,
saber que ya no me cogerás por la barbilla suavemente y me traerás hacia ti y me besarás como si el mundo se acabara,
que no me darás un abrazo cada vez que tenga frío,
que no me miraras como si yo fuera el más bello paraíso que jamás viste, no me comerás con cada pestañeo,
que no sentiré tus manos por cada rincón de mi cuerpo, ni tu respiración en mi cuello.
Me cuesta entender,
que cada vez que suene mi móvil, ningún sms será tuyo,
que no me llevarás de la mano a explorar callejones oscuros,
que ya no me perderé entre tus sábanas,
que mi ropa ya no olerá a ti.
Me cuesta asimilar,
que nunca vendrás cada 14 de Febrero con un ''te quiero''
que ya nunca seré el motivo de tu sonrisa,
que en cada rincón de tu mente esté ocupado por mi,
que no me hablarás de tus sueños y metas.
No me hago a la idea de que ya no estés a mi lado y que quizás nunca vuelvas,
pero menos aún, que todos tus besos, caricias, abrazos, miradas... se lo regales a otra.
